Descripción
“Tartán”, la nueva exposición de Diego Villalba, reivindica el poder del arte como lenguaje y plantea un viaje al pasado a través de la materia, el tiempo y la geografía. El proyecto surge tras más de un año de investigación, en el que el artista retoma su interés por el textil —presente a lo largo de su trayectoria— para profundizar en su origen, evolución y significado cultural.
Aunque el tartán suele asociarse al legado escocés, la exposición amplía esta mirada, situándolo también en otras culturas como la africana, asiática o de Europa del Este. Su historia se remonta a más de 3000 años, como evidencian hallazgos en Xinjiang, China, lo que refuerza su carácter universal. En este contexto, uno de los ejes centrales de la muestra es la reflexión sobre la prohibición histórica de este tejido en Escocia, entendida como un intento de suprimir la identidad de los clanes.
Villalba construye su discurso a partir de materiales como yute desgarrado, rejillas o linos envejecidos, con los que evoca las huellas del tiempo y las tensiones inscritas en la historia de la moda. Estas piezas sugieren una especie de “cicatriz” textil que, lejos de desaparecer, mantiene vigente la fuerza estética y simbólica del tartán.
Comisariada por Fernanda García de Jalón, la exposición se articula como un recorrido que va más allá de lo visual, invitando al espectador a adentrarse en las múltiples capas de significado de este patrón. A través de instalaciones y tejidos intervenidos, se plantea un diálogo entre pasado y presente, donde tradición y contemporaneidad se entrelazan.
Tras 25 años dedicado a la moda —entendida como una forma de expresión cultural—, Diego Villalba inicia una nueva etapa en el arte contemporáneo.
Este tránsito no supone una ruptura, sino una evolución coherente con su trayectoria. Influido por su herencia familiar en la costura artesanal, su mirada sigue vinculada al tejido, ahora convertido en un soporte simbólico que permite explorar cuestiones de memoria, identidad y transformación.
En “Tartán”, el tejido deja de ser un elemento funcional para convertirse en un medio narrativo. Las obras, muchas de ellas construidas a partir de materiales fragmentados o tensionados, funcionan como metáforas de una historia compleja, marcada por procesos de resistencia, apropiación y cambio.
Así, la exposición se presenta como una experiencia que invita no solo a observar, sino también a leer y sentir. Un espacio desde el que comprender cómo los materiales pueden contar historias y cómo el pasado sigue dialogando con el presente a través del arte.






